Determinación presidencial sobre países principales de tránsito de drogas o países principales de producción de drogas ilícitas FY2024

Memorando relativo a la determinación presidencial sobre países principales de tránsito de drogas o países principales de producción de drogas ilícitas para el año fiscal 2024

La Casa Blanca
15 de septiembre de 2023
Memorando para el Secretario de Estado

Determinación Presidencial
N.º 2023-12

ASUNTO:  Determinación presidencial sobre países principales de tránsito de drogas o países principales de producción de drogas ilícitas para el año fiscal 2024

En virtud de la potestad que me ha sido conferida como Presidente por la Constitución y las leyes de Estados Unidos, incluido el artículo 706(1) de la Ley de Autorización de Relaciones Exteriores (Foreign Relations Authorization Act), del Año Fiscal 2003 (Ley Pública 107-228) (FRAA), identifico por este medio a los países siguientes como países principales de tránsito de drogas o países principales de producción de drogas ilícitas: Afganistán, Bahamas, Belice, Bolivia, Birmania, la República Popular China (RPC), Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú y Venezuela.

La presencia de un país en la lista precedente no constituye necesariamente un reflejo de los esfuerzos que realizan sus gobiernos contra los estupefacientes ni del nivel de cooperación con Estados Unidos. En consonancia con la definición legal de país principal de tránsito de drogas o país principal de producción de drogas ilícitas que se establece en los artículos 481(e)(2) y 481(e)(5) de la Ley de Asistencia Exterior (Foreign Assistance Act) de 1961, con sus posteriores reformas (Ley Pública 87-195) (FAA), el motivo por el cual se incluye a los países en la lista es una combinación de factores geográficos, comerciales y económicos que permiten que haya tránsito o producción de drogas, incluso si un gobierno ha implementado medidas rigurosas y diligentes de control de narcóticos y de aplicación de la ley.

A través de la Ley de Autorización de Defensa Nacional James M. Inhofe para el Año Fiscal 2023 (Ley Pública 117-263), se modificó la definición de países principales de origen de drogas y se incluyó a países de origen de precursores químicos que se utilizan para producir drogas ilícitas que afectan de manera significativa a Estados Unidos. Con respecto a los países que tienen grandes industrias químicas y farmacéuticas, evitar que los precursores químicos se desvíen a la producción de drogas ilícitas representa un desafío particularmente difícil, incluso para Estados Unidos y otros países que tienen regímenes regulatorios estrictos para prevenir dicho desvío. La República Popular China ha sido identificada como un país de origen significativo debido a este cambio en la legislación, y Estados Unidos insta enérgicamente a la República Popular China y a otros países de origen de productos químicos a que refuercen los controles en las cadenas de suministro de tales productos y eviten los desvíos.

Conforme al artículo 706(2)(A) de la FRAA, designo por este medio a Bolivia, Birmania y Venezuela por haber incumplido de manera demostrable durante los 12 meses precedentes las obligaciones que asumieron en virtud de acuerdos internacionales contra el narcotráfico y no haber adoptado las medidas que exige el artículo 489(a)(1) de la FAA. Se incluyen en esta determinación las exposiciones de motivos para las designaciones de Bolivia, Birmania y Venezuela, conforme lo exige el artículo 706(2)(B) de la FRAA. Asimismo, de conformidad con las disposiciones del artículo 706(3)(A) de la FRAA, he determinado que los programas de Estados Unidos que apoyan a Bolivia, Birmania y Venezuela son vitales para los intereses nacionales de Estados Unidos.

Aunque la tasa de muertes debido a sobredosis de drogas en Estados Unidos se está desacelerando tras años de aumentos marcados, se perdieron más de 109.000 vidas por sobredosis de drogas en 2022, según surge de datos preliminares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Esta sigue siendo una tasa inaceptablemente alta, y mi Administración está empleando un volumen de recursos sin precedentes y forjando nuevas alianzas para enfrentar esta crisis de salud y seguridad pública. A nivel interno, tan solo en el último año fiscal, Estados Unidos asignó más de USD 24.000 millones a expandir las medidas de tratamiento y prevención basadas en evidencias, que incluyen la reducción de daños y los servicios de asistencia en la recuperación, con inversiones específicas orientadas a responder a las necesidades de las poblaciones más expuestas al riesgo de sobredosis y trastornos de consumo de sustancias. Más allá de estos recursos adicionales, mi Administración amplió el acceso a la naloxona, que puede revertir cuadros de sobredosis relacionada con opioides, y gestionó que este medicamento que salva vidas esté disponible sin receta médica. Mi Administración también ha eliminado obstáculos a la posibilidad de tratamiento, entre otras cosas, trabajando con el Congreso en leyes bipartidistas. En mi presupuesto para el año fiscal 2024 se pide una inversión histórica incluso mayor, de USD 46.100 millones para los organismos del Programa Nacional de Control de Drogas, lo que representa un aumento de más de USD 2.000 millones respecto de lo promulgado durante el año precedente. Este pedido también incluye inversiones significativas para reducir la oferta de drogas ilícitas que se origina fuera de nuestras fronteras.

La gran mayoría de las drogas ilícitas que causan el mayor daño en Estados Unidos se originan más allá de nuestras fronteras, y nuestro medio más eficaz para reducir la disponibilidad de estas drogas es ampliar y mejorar nuestra cooperación con los socios internacionales. La mayoría de las muertes por sobredosis con drogas en Estados Unidos involucran drogas sintéticas ilícitas y, en particular, opioides sintéticos como el fentanilo. Estas drogas sintéticas se pueden producir en cualquier lugar utilizando precursores químicos que están ampliamente disponibles para fines legítimos, a una fracción del costo y el tiempo que necesitan las organizaciones delictivas para producir drogas peligrosas a partir de plantas.

Todos los países y regiones del mundo enfrentan desafíos propios relacionados con las drogas sintéticas. En África, el opioide sintético tramadol está causando un número creciente de lesiones y muertes, sobre todo cuando se mezcla con otras drogas. En Medio Oriente, los estimulantes sintéticos se trafican y venden como captagon de imitación en grandes cantidades. Se detectan en toda Asia volúmenes cada vez mayores de ketamina, un anestésico sintético con efectos alucinógenos, y se halla en su versión mezclada con metanfetaminas, que al parecer se estaría volviendo más prevalente y potente en todo el mundo. Además, las categorías de drogas sintéticas cambian constantemente, a medida que los narcotraficantes ajustan las fórmulas para eludir los controles internacionales y las regulaciones de los países con el fin de generar nueva demanda. Más de 1.100 nuevas sustancias psicoactivas y drogas de síntesis han sido detectadas e informadas a las Naciones Unidas tan solo en la última década.

Para hacer frente a este desafío en común, Estados Unidos lanzó este verano una nueva Coalición Global para Abordar las Amenazas de las Drogas Sintéticas. Esta coalición heterogénea conformada por países y organizaciones internacionales compartirá mejores prácticas y ampliará la cooperación para prevenir la fabricación y el tráfico ilícitos de drogas sintéticas, detectar las amenazas y los patrones de uso emergentes de drogas, y favorecer intervenciones de salud pública orientadas a prevenir y reducir el consumo de drogas y promover la recuperación. Estados Unidos insta a todos los gobiernos que tengan una perspectiva afín a participar en el trabajo que lleva adelante esta coalición y aunar esfuerzos contra estas amenazas globales que mutan con rapidez.

El compromiso político de nuestros socios internacionales sigue siendo fundamental para afrontar con éxito las amenazas que plantean las drogas ilícitas, y México es un país importantísimo en este sentido. En el contexto del Entendimiento Bicentenario sobre Seguridad, Salud Pública y Comunidades Seguras, nuestros dos países han cooperado para incautar mayores volúmenes de fentanilo y otras drogas. Hemos trabajado con éxito durante el último año para mejorar la colaboración en materia de aplicación de la ley, prevenir el desvío de precursores químicos y arrestar a figuras clave de la criminalidad organizada involucradas en el tráfico de drogas y armas de fuego, el contrabando de migrantes y otras actividades delictivas. Lamentablemente, durante algunos de estos arrestos perdieron la vida oficiales mexicanos, y sus sacrificios destacan el compromiso compartido de ambos países de hacer lo necesario para combatir a estas organizaciones criminales. Con ese fin, y para incrementar la mayor cooperación que se mantuvo durante el último año, ambos países deberían seguir fortaleciendo la colaboración y el intercambio de información en materia de aplicación de la ley; generar la capacidad de detectar y contrarrestar la producción y el tráfico de drogas y el desvío de productos químicos y equipos relacionados con drogas; y mejorar los mecanismos para monitorear, prevenir y tratar los trastornos por consumo de drogas.

Con socios clave en América del Sur, Estados Unidos seguirá apoyando los esfuerzos continuos para reducir el cultivo de coca y la producción de cocaína, ampliar el acceso a la justicia y promover medios de vida alternativos. Colombia ha sido históricamente un socio firme en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, el cultivo ilícito de coca y la producción de cocaína siguen estando en niveles históricamente altos, y quisiera exhortar al Gobierno de Colombia a priorizar los esfuerzos para expandir su presencia en las regiones productoras de coca y lograr un progreso sostenible contra las organizaciones criminales. En Bolivia, aliento a que el gobierno adopte medidas adicionales para proteger los mercados de coca lícita del país frente a la posibilidad de explotación con fines delictivos, reducir el cultivo ilícito de coca que sigue superando los límites legales establecidos por las leyes internas de Bolivia sobre uso médico y tradicional, y seguir ampliando la cooperación con socios internacionales para desbaratar a las redes delictivas transnacionales.

Afganistán ha sido excluido de la lista de países que se ha determinado que han “fracasado de manera demostrable” debido a los progresos conseguidos en ese país durante el último año en la reducción del cultivo de amapola y la producción de narcóticos ilícitos. Sin embargo, sigo preocupado por la continuidad del comercio ilícito de drogas dentro de Afganistán y desde ese país, incluidas las metanfetaminas. Los esfuerzos en el área de control de drogas por parte del país deben ser sostenidos y ampliarse para incluir medidas significativas contra el narcotráfico y la cadena de suministro de drogas, lo que incluye eliminar las reservas de drogas ilícitas y reducir la producción de metanfetaminas. Voy a reconsiderar la situación de Afganistán durante el próximo examen anual en función de si se toman estas medidas adicionales, de conformidad con los compromisos internacionales relativos a control de drogas asumidos por Afganistán y en consonancia con el pleno respeto de los derechos humanos de su población.

Se lo autoriza y se lo instruye por este medio a presentar ante el Congreso esta designación, con el correspondiente memorando de exposición de motivos sobre Bolivia, Birmania y Venezuela, a tenor del artículo 706 de la FRAA, y a proceder a su publicación en el Boletín Federal.

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Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

Para ver el texto original, ir a: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/presidential-actions/2023/09/15/memorandum-on-presidential-determination-on-major-drug-transit-or-major-illicit-drug-producing-countries-for-fiscal-year-2024/