Discurso de la Embajadora Jean Manes en la celebración del 242 aniversario de la independencia de los Estados Unidos

Les doy una calurosa bienvenida a la celebración de los 242 años de independencia de los Estados Unidos.

Me estoy recuperando de una gripe y no tengo mucha voz – puedo asegurarles que no perdí mi voz gritándole a la televisión durante los partidos de la copa mundial.

Quiero empezar por agradecer a nuestro equipo de la embajada, en especial a los que han estado trabajando en este evento por meses.

Muchas gracias también a las empresas estadounidenses que nos han apoyado para este evento y por supuesto a todos ustedes, quienes son nuestros socios invaluables para las metas que buscamos alcanzar juntos.

Es un honor poder celebrar esta fecha en El Salvador y darle la bienvenida a las personas que nos están mirando en televisión y en nuestra página de Facebook.

En los 155 años de nuestras relaciones diplomáticas hemos tenido grandes victorias conjuntas, pero también, momentos difíciles.

Actualmente estamos pasando por uno de estos. Hay un debate muy duro en los Estados Unidos sobre la inmigración. Desde la embajada estamos haciendo todo lo posible, en colaboración con el gobierno de El Salvador, para apoyar los esfuerzos de reunir los padres que fueron separados de sus hijos.

Sin embargo, nuestra relación siempre se ha caracterizado por nuestra habilidad de encontrar los puntos comunes y es esto lo que nos hace levantarnos cada día, el trabajo que hacemos con ustedes, nuestros socios en el gobierno, el sector privado, las ONGs y los ciudadanos alrededor del país.

Entrando a mi tercer año en El Salvador, tengo el enorme privilegio de ser la embajadora de este gran equipo y no podría estar más orgullosa de ellos y del trabajo que realizan con ustedes, forjando países más seguros para todos nuestros ciudadanos, con oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida.

Todos nuestros esfuerzos de la embajada van alineados a la búsqueda de este ídeal.

Es lo que nos guía día a día cuando trabajamos para aumentar las oportunidades económicas y un Estado de Derecho sin impunidad.

Y para poder alcanzar esta meta no podemos quedarnos satisfechos con lo que nos funcionó ayer.

Tenemos que ser creativos y capaces de ver más allá de la convención y la tradición.

Por eso, en la Embajada designamos 2018 como el año de la innovación, porque la innovación es el espíritu que fomenta el desarrollo y que impulsa el cambio en una sociedad.

La innovación abunda a nuestro alrededor. Podemos ver innovación en la empresa League, con un modelo de fábrica textil en el cuál cada empleado está realizando su potencial y ha cambiado a toda la comunidad que le rodea.

Otro ejemplo es el innovador programa Yo Cambio, en el que privados de libertad pagan su deuda a la sociedad trabajando en su beneficio.

Lo vemos también en la valentía de las mujeres que trabajan en la Fiscalía usando nuevas técnicas de investigación, construyendo casos complejos y peligrosos, arriesgando su vida y la de sus familias por el bien de todo el país.

Todas estas personas y muchas más tienen una cosa en común: creen en El Salvador y están dispuestas a luchar por su país, son nuestra inspiración.

Para terminar  – escuché una vez que un buen líder no se destaca por la cantidad de seguidores que tiene, sino por la cantidad de personas que puede inspirar a que tengan confianza en sí mismos.

Todos nosotros podemos usar nuestros cargos y nuestras voces para inspirar otros y destacar lo bueno que está pasando en todos los rincones de este pequeño gran país.

Este año va a ser crítico para determinar el rumbo que El Salvador va a seguir y cuentan con nuestro apoyo desde la embajada para alcanzar esta meta de mejorar las condiciones para todos los salvadoreños.

Una vez más, gracias a todos ustedes por su colaboración, su dedicación y compromiso hácia El Salvador.

¡Espero que disfruten del programa y feliz Día de la Independencia de los Estados Unidos de América!

Muchísimas gracias.