Foro “Un Paso a la Igualdad”

Embajadora Jean Elizabeth Manes

Marzo 9, 9:00 AM, Hotel Barceló

Durante mi carrera profesional, he tenido el honor de conocer a muchas mujeres alrededor del mundo, y me he dado cuenta de una cosa. Cuando le das una oportunidad, las mujeres son capaces de cambiar su comunidad. Y cuando le das una voz, son capaces de cambiar el mundo.

Lo vi cuando estaba en Afganistán, en donde mujeres iban en contra de algunas tradiciones represivas, poniendo en riesgo sus propias vidas para alcanzar sus metas, ya sea fundando una empresa de transporte, educando a sus hijas, o formando un equipo femenino de fútbol.

Lo hemos visto todos, con Malala, una adolescente que empezó enfrentando extrema violencia al abogar por sus derechos en su país, y ahora lucha por los derechos de todas las niñas en el mundo.

Lo estamos viendo ahora mismo en mi propio país con el caso de Harvey Weinstein y el movimiento de “Yo también”, el cual ha sacado a luz una serie de abusos y acosos que ha perdurado por décadas.

Y lo he visto aquí en El Salvador, donde las mujeres logran cosas extraordinarias con la más mínima de oportunidades.

Porque cuando empoderamos a una mujer, damos fuerza a una familia, una comunidad, y una nación.  Pero comienza con darles una voz.

Recientemente tuve el honor de facilitar una presentación en mi hogar, de la obra “Si tu no hubieras Nacido” presentada por el grupo de teatro La Cachada. Si no la han visto todavía, se están privando de una experiencia espectacular, pero aún más importante, de una oportunidad de escuchar historias reales, contadas por mujeres reales quienes se han tornado voceras para la igualdad y el progreso de las mujeres salvadoreñas. Sus historias representan la realidad de muchas mujeres salvadoreñas, y el poder que transmiten sus experiencias, sus luchas y dificultades y aspiraciones es innegable. Estas mujeres no son artistas profesionales con 20 años de experiencia y con estudios en teatro. Cuando empezaron ellas eran vendedoras de mercado, y ahora dominan un escenario internacional.

Este es tan solo uno de los ejemplos que demuestra lo que sucede cuando a una mujer se le presta una voz, y esta mañana tenemos la oportunidad de escuchar a una de ellas. Debemos de prestar atención, porque el tema de los derechos de la mujer es uno que nos impacta a todos, sin importar si somos mujeres o no. Porque los retos que enfrenta el país se podrán superar solo cuando todos, hombres y mujeres, sean iguales ante la ley.

Hay avances considerables por parte de las instituciones públicas y entidades sin fines de lucro en la búsqueda de la justicias para las mujeres víctimas de un crimen. Como demostrado por las 70 niños rescatados por la Fiscalía General de la Repúblicas, muchas de las cuales son niñas que habían sido forzadas a la explotación sexual, la pornografía o en matrimonios forzados, entre otros.

Sin embargo ustedes saben mejor que nadie, que la desigualdad continúa siendo una realidad en El Salvador, y que las mujeres sufren de manera desproporcionada la carga de la violencia en sus comunidades. De enero a diciembre de 2016, la PNC recibió 3,947 denuncias por delitos contra la libertad sexual. 3,664 de esas víctimas eran mujeres. 2,253 de esas mujeres, eran menores de edad. 61% de esas víctimas fueron niñas entre la edad de 12 y 17 años.

Estos son solo números en casos de violencia, pero detrás de cada número hay una niña, una niña tenía sueños que ahora están rotos. La desigualdad está presente en todas las áreas. Según los datos más recientes, el ingreso promedio de una mujer rural es de aproximadamente $48 al mes. Y aunque muchas son dueñas de un gran número de microempresas informales, pocas compañías pequeñas o medianas son encabezadas por mujeres, tanto en las zonas urbanas, como las áreas rurales.

El camino por recorrer sin duda es largo, y todos compartimos la responsabilidad de cerrar la brecha que la desigualdad crea en las comunidades.  Para alcanzar este objetivo es indispensable el trabajo en conjunto del sector privado, el sector público, las organizaciones sin fines de lucro, y de cada ciudadano.

Estoy convencida que podemos tener éxito en este reto, porque he visto ejemplos inspiradores entre en las mujeres salvadoreñas que he conocido, y porque he experimentado de primera mano lo que pueden hacer cuando les damos voz. Entonces debemos escuchar, pero más importante aún, debemos actuar. Porque el futuro de las mujeres salvadoreñas depende de lo que se hace hoy. Todos los días hay oportunidades para generar cambio. Los grandes problemas necesitan grandes soluciones, pero las grandes soluciones son el resultado de muchas pequeñas acciones de parte de muchos individuos para alcanzar una misma meta.

Entonces preguntémonos: ¿qué puedo hacer hoy para cambiar la realidad de las mujeres salvadoreñas en mi vida?

Y luego salgamos y hagámoslo.

Muchísimas gracias.