Palabras de la Embajadora Jean E. Manes en la 6ta. edición del evento DigiGirlz de Microsoft

¡No puedo pensar en una mejor manera de celebrar el Día Internacional de la Mujer, que iniciar la mañana con este grupo de chicas innovadoras que están considerando elegir carreras relacionadas con la tecnología!

Ustedes, cada una de ustedes, tiene el poder, no solo de cambiar su país, sino de ir aún más lejos y ayudar a resolver los retos regionales y globales. Es la generación de ustedes la que buscará las soluciones, y con la cual la tecnología desempeñará un papel central en ese esfuerzo.

Ustedes están iniciando su viaje – y como cada una de ustedes aquí – será su viaje personal – único, diferente.

En el camino, cada una de ustedes enfrentará obstáculos y desafíos, pero déjenme decirles que estoy aquí hoy para decirles que el viaje vale la pena, sin dudas : vale la pena.
No lo duden, ni por un instante. La oportunidad de contribuir a su comunidad, su país y aún más allá, será la llamada motivadora que las impulsará todos los días.

Así es como me siento y me he sentido cada día a lo largo del camino en mi propio viaje.

Déjenme contarles un poco de mi historia. A los 18 años, entré a la universidad y sabía, estaba convencida, que quería estudiar política exterior. Y honestamente, no tengo una explicación racional de por qué las relaciones internacionales se convirtieron en mi pasión.

Era sólo un sentimiento, una voz interior. Hasta ese momento en mi vida no había conocido a nadie que hubiera estudiado política exterior o que fuera diplomático.

De hecho, crecí en una pequeña empresa familiar – trabajando junto a mis padres, mi hermano y mi hermana en nuestra tienda en un centro comercial – trabajando 15 horas al día y durmiendo en el piso en la parte trasera de la tienda, como lo han hecho y lo hacen tantos emprendedores aquí en El Salvador.

Pero desde que era niña tenía una gran pasión por la lectura y me sentía atraída por las biografías sobre las mujeres que estaban explorando y conquistando el mundo. De hecho, muchas veces simplemente podrían encontrarme sentada, a un lado, absorbida por la lectura de un buen libro, seguramente sobre la inspiradora historia de alguna mujer.

Permítanme ser muy clara en esto: yo no era la estudiante más inteligente – pero si era, y aún creo que lo soy, la más dedicada; siempre estudiando, leyendo, aprendiendo. Esa persistencia, esa voluntad constante de superación me convirtieron en una luchadora.

También existen valores fundamentales que aprendí de mis padres: la integridad, la capacidad de trabajo, la igualdad de trato y la responsabilidad superior de luchar por la justicia y ayudar a los necesitados.

Esos valores son los pilares que se forman y se refuerzan cada día de nuestras vidas. Ustedes están construyendo esos pilares ahora mismo. No es algo que ocurre de la noche a la mañana, en que de pronto te despiertas y decides ser una persona integra; que trata a la gente con respeto. Eso comienza ahora. Y para cada una de ustedes, su viaje determinará: ¿qué tipo de persona serán?, ¿cómo tratan a sus amigos? Y lo que es más importante, ¿cómo tratan a aquellos con quienes no están de acuerdo?

Recuerdo haber aprendido desde el principio que todas las personas son importantes. Pero no fue hasta que empecé a trabajar que empecé a notar que algunas personas trataban a otros de manera diferente.

Si era un jefe o alguien importante, entonces el tono cambiaba y lo hacían de un modo cortés, sensible; pero esas mismas personas trataban mal a aquellas que tenían posiciones inferiores en la jerarquía.

Es en esos momentos cuando el carácter de una persona se vuelve claro. Toda la gente importa. Todas las personas merecen el mismo nivel de respeto y buen trato – y nunca es demasiado pronto para aprender eso.

¿Qué están haciendo ahora mismo para ayudar a construir tu carácter? ¿Qué están haciendo para desarrollar los valores y habilidades para ayudar a su comunidad? ¿Qué van a hacer para contribuir a la sociedad?

A los 20 años, empecé mi primera pasantía en Washington, DC, y lo hice decidida a aprovechar todas las oportunidades. Antes de comenzar trabajé hasta tres trabajos casi en simultáneo durante el verano hasta que consegui ahorrar bastante dinero como para, apenas sobrevivir en Washington, DC. En aquel momento compartía una residencia de estudiantes con 10 compañeras de habitación – muchas de las cuales todavía son mis amigas.

Durante la pasantía trabajé largas horas a lo largo de 6 meses sin recibir pago alguno, pero siempre me ofrecía como voluntaria para todos los proyectos. Asistía a cada conferencia sobre temas de política exterior, y lo mejor de todo era perderme caminando en la ciudad, disfrutándola incesantemente!
Me tocó hacer de todo – incluso estar a cargo de la máquina de fotocopias – lo que ustedes imaginen de las tareas que nadie quiere hacer en una oficina, esas son las que le tocan al pasante… ¿verdad?.

Pero esa búsqueda permanente de oportunidades, hizo que finalmente los funcionarios más experimentados lo valoraran y comenzaran a ofrecerme tareas adicionales mucho más interesantes y me abrieran las puertas a nuevas conferencias para asistir. Estoy mencionando esto porque, en mi experiencia, lo más importante de perseguir realmente sus sueños – no es que les llegue de regalo – sino ganárselo – poner toda su energía y pasión, y les aseguro que otros lo notarán.
Todo el esfuerzo que tuve que hacer cuando tenía la edad que hoy ustedes tienen, convirtió en un momento muy especial el nombramiento como Embajadora de los Estados Unidos en El Salvador.

Imaginen todo lo que pasó por mi mente, lo que sentí en mi corazón, cuando tuve que entrar a la misma sala de audiencias en la que tantas veces, 26 años atrás cuando era pasante en el Capitolio de Washington DC, me había sentado en la última fila, para escuchar los debates sobre política exterior de aquellos que era designados como embajadores y yo no era más que una mosca en la pared.

A esa misma sala de audiencias regresé a sentarme en la primera fila para testificar ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Habían pasado 26 años, y aquella mosca en la pared había volado, crecido y ahora estaba sentada frente a los Senadores, presentando mis calificaciones para ser confirmada como Embajadora de los Estados Unidos en El Salvador.

Por eso, les aseguro que lo que hagan hoy cuenta, importa, y hacerlo bien vale la pena. Los valores, la ética de trabajo, el cómo tratas a la gente, todo es parte de quien eres, de quien serás.

Ustedes están iniciando su viaje, y déjenme decirles… será increíble. Cada una de ustedes es una chica única e increíble, y no tengo ninguna duda, de que serán unas mujeres extraordinarias que cambiarán sus comunidades, que contribuirán a su país y a la humanidad.

No hay ninguna razón por la que tengan que esperar. Decidan ahora – sean promotoras del cambio.

Sean mujeres que hacen las cosas con pasión. Sean mujeres que hacen la diferencia.
Durante algún tiempo, parecía que verdaderamente mi sueño se había acabado. Pero, la persistencia, la integridad, y permanecer fiel a lo que eres como persona – esas son las cosas que importan.

A veces el camino no siguió la dirección que me había propuesto y tuve que tomar algunos desvíos y llegué a sentir que perdía de vista mi sueño, mi meta.
Sepan también que su camino hacia el éxito no será una línea recta.

Durante mi carrera hubieron muchos de los trabajos, o de algunos destinos en el que mundo que quería, pero no conseguí.

Mucha gente me decía que no era lo suficientemente buena, o que no era demasiado agresiva, o que era demasiado joven.

Pero, en muchos aspectos, esos desvíos fueron los más enriquecedores. Esas pruebas son las que me han hecho implacable. Esos escépticos fueron los que me empujaron a encontrar la manera, y a reafirmar quien soy
.
Es tu viaje y de nadie más, nunca lo olviden.

Y en el Día Internacional de la Mujer también debemos agradecer a aquellas mujeres en nuestras vidas que nos han ayudado.
Puede ser la profesora que te animó a estudiar tecnología. Puede ser tu madre o tu hermana.

He sido muy afortunada de estar rodeada durante toda mi carrera y también en toda mi vida de mujeres excepcionales y talentosas. Mujeres que tuvieron la grandeza de dejar su camino por un momento para compartir sus experiencias y conocimientos.

Piensen en todos aquellos que están invirtiendo en ustedes, que creen en ustedes y asegúrese de hacerlo por otras personas en el futuro.
Asegúrese de animar a alguien más, sean mentoras de otra persona.

Nunca eres demasiado joven para ayudar a alguien más.

Eso puede animar a una niña más joven a tomar el riesgo de salir adelante, y quizás estudiar tecnología, ciencia, matemáticas – sueñen, sueñen grande.

Tomen el camino menos transitado, el de la innovación.
Encuentren inspiración – ya sea viendo Ted Talks en Internet o leyendo libros – y sobre todo sigan desafiando a su mente; sigan desafiando sus pensamientos;

encuentren amigos que están dispuestos a impulsarse unos a otros y sobre todo, jamás le teman a rodearse de gente que sean mejores de lo que cada uno de nosotros somos.

Cada día es un regalo y también una oportunidad.
En este trabajo tengo el privilegio y la responsabilidad de usar mis capacidades para el bien. Y tú también, ustedes también tienen el mismo privilegio y responsabilidad.
Hoy, en este Día Internacional de la Mujer las desafío a ser agentes de cambio positivo y también las invito a decidir – ¿qué diferencia puedo hacer hoy?
Gracias…muchas gracias… y Feliz Día Internacional de la Mujer!