Palabras de la Embajadora Jean Manes en la Ceremonia de Clausura de CENPROMYPE

Embajadora Jean Elizabeth Manes
Lunes 30 de Octubre, Hotel Crowne Plaza


Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer a un grupo de emprendedoras en Afganistán. Un grupo de mujeres verdaderamente extraordinarias. Pero me hizo pensar que en realidad no eran mujeres extraordinarias. Simplemente son mujeres. Porque nosotras somos así. Estamos acostumbradas a luchar por todo. A luchar por nuestro lugar. Estamos acostumbradas a luchar por cosas por las cuales no deberíamos de tener que luchar.

Entonces cuando pienso en estas mujeres me tengo que detener a pensar en que nos son extraordinarias. Son solo mujeres.

Una de ellas fundó una empresa de software, otra fundó su propia empresa de transporte y otra era la capitana del equipo femenino de fútbol. Y el equipo femenino de fútbol en Afganistán no podía jugar en la misma cancha dos veces, porque recibían amenazas de muerte. Tenían que constantemente cambiar el lugar en donde practicaban esto que ellas querían. Y esto no puede ser.

Estas mujeres excepcionales pero simplemente mujeres, estaban cambiando sus mundos, sus realidades, las expectativas que otros tenían de ellas, porque tenían una visión clara de quienes querían ser como personas, como mujeres.

Pero aún más importante porque son mujeres que están formando las bases sobre las cuales las futuras generaciones se sostendrán. Yo estoy aquí ahora porque hubo otras mujeres antes de mí que lucharon por los derechos que me han permitido tener un lugar en mi gobierno.

Es ahora nuestra responsabilidad de apoyar estas mujeres al crear las condiciones favorables para que puedan desarrollarse y transformar de esta manera sus comunidades. Porque son emprendedoras como ellas las que conformarán las bases de nuestras economías.

En Estados Unidos las PYMES representan el 99.7% de las empresas y el 48% de los empleados en Estados Unidos trabajan para estas empresas.  Y según el Banco Mundial se estima que en Honduras y Belice hay hasta 50 PYMES por cada 1,000 habitantes.

En Centroamérica, y en el mundo, no existe modelo de crecimiento económico sostenible sin un apoyo robusto a este sector. No hay ningún otro sector que pueda crear empleo y responder a las fluctuaciones constantes del mercado como lo hacen las PYMES.

Y lo que hemos aprendido de nuestra propia experiencia en los Estados Unidos es que cuando las mujeres tienen oportunidades y son empoderadas a ser emprendedoras, ellas complementan el mercado, porque su acercamiento a los negocios y a las necesidades del mercado, son únicas. Pero también sabemos que al dar una oportunidad a una mujer estamos cambiando a su familia y a su comunidad.

En países pequeños, ya sea en territorio como El Salvador, o en población como la de Belice u otros países, la apuesta principal para todo negocio debe ser la exportación. Y la microempresa no es una excepción. Porque la expansión del negocio será casi imposible si no se piensa fuera del mercado doméstico.

Hace 40 años cuando yo crecí en un pequeña empresa familiar, exportación era un plan a largo plazo. Pensar fuera del mercado doméstico era algo que venía después de establecerse localmente.

Pero el mundo ha cambiado.

Vivimos en una era globalizada, en donde la tecnología nos permite conectarnos de una manera que era imposible de lograr hace 40 años. Era imposible de lograr hace 10 años. El mercado internacional es accesible desde el inicio, y tiendas completamente virtuales con catálogos digitales se están convirtiendo en la norma y no la excepción. Porque la clave está en encontrar un nicho en el mercado global, y atraer a esos clientes. Y cuando se tiene este enfoque, las verdaderas necesidades de los emprendedores se vuelven claras.

Cómo podemos hacer que este producto cumpla con los estándares internacionales? Cómo podemos atraer a un comprador global? Cuál es el nicho en el mercado que podemos suplir?

Y fomentar las alianzas estratégicas que van a permitir cumplir con ese objetivo.

He tenido la oportunidad de conocer a muchos emprendedores y emprendedoras alrededor del mundo. Personas que poseen una gran destreza para trabajar materiales. Personas talentosas e innovadoras. Diseñadores creativos. Pero rara vez, estas personas coinciden. Y es aún más inusual que sean una y la misma persona.

El emprendedurismo no tiene que implicar la exclusión de equipos de negocios. Y todos estos elementos se suman a la cadena de valor del producto. El consumidor moderno y global ve más allá del producto. Busca valores agregados que se alineen a sus creencias e ideales. Valores como sostenibilidad, responsabilidad social, creatividad e innovación.

Y espero que cuando apliquen todo el conocimiento y experiencia que han adquirido de esta conferencia, mantengan este enfoque en mente cuando ejecuten sus proyectos. Porque no se trata de apoyar únicamente las ideas que los emprendedores ya tienen. Se trata de apoyar la evolución de esas ideas para que puedan tener éxito en un mercado global.

Preguntémonos entonces: qué tenemos que hacer, como gobiernos, como organizaciones, para que estas mujeres transformen sus comunidades, sus países.

Que tenemos que hacer, para que ellas puedan ser las líderes del futuro y también del presente.

Estoy muy feliz de participar en este evento. Tengo confianza en que las mujeres pueden cambiar el mundo. También tengo esta confianza porque como mujeres estamos acostumbradas a buscar alianzas, a negociar. Lo aprendemos desde temprana edad, a negociar en nuestra casa y como madres negociamos con nuestros hijos. Es algo que está adentro de nosotras, de negociar y de crear alianzas. Por eso es que tengo confianza en ustedes quienes están liderando esta iniciativa tan importante para todas las mujeres en la región.

Muchísimas gracias.