Palabras por la Embajadora Jean Manes en la Recepción del Reconocimiento “Hija Meritisima de San Salvador”

Palabras por la Embajadora Jean Manes en la Recepción del Reconocimiento “Hija Meritisima de San Salvador”

el 18 de junio de 2019

Muchas gracias por este reconocimiento. Me encanta ahora oficialmente ser una Hija de San Salvador, una ciudad que se quedará en mi corazón para siempre. De verdad es un gran placer recibir a este Salvador del Mundo, el símbolo de una ciudad que tiene tanto que ofrecer, una ciudad con tanto potencial.

Es emocionante ver cómo los salvadoreños poco a poco están recuperando su ciudad, una cuadra a la vez. La renovación de un centro histórico es un gran emprendimiento, el cual requiere de una visión a largo plazo, de un plan de acción concreto que involucre a todos los sectores. Y ante todo, requiere de mucha voluntad política para poner en primer lugar lo que es mejor para El Salvador, para buscar la meta en común y dejar de lado los puntos en los que no se puede coincidir.

Recuerdo muy claramente un día en una reunión en mi oficina para hablar sobre los planes para el Parque Cuscatlán y desde el principio estuvimos de acuerdo en una cosa: sea lo que fuera el producto final, queríamos que el Parque Cuscatlán fuera de calidad mundial. Desde un inicio queríamos un parque que fuera digno de una capital y que la renovación iba a ser mucho más que poner unas capas de pintura. Queríamos algo grandioso porque eso es lo que se merecen los salvadoreños. Estuvimos de acuerdo en ese punto desde un principio, y todo lo demás fue cayendo en su lugar poco a poco.

El parque Cuscatlán es solo uno de todas las cosas preciosas que existen en El Salvador, lugares con historia que necesitan de ese mismo compromiso y la voluntad política para traerlos a la vida y preservarlos para futuras generaciones.

Creo que sus antecesores tuvieron muchísima sabiduría al nombrar esta región “Cuscatlán: Lugar de Cosas Preciosas”, porque El Salvador está lleno de muchísimas cosas preciosas. Desde sus playas y sus lagos, sus montañas, pero también y más importante, su gente y todo lo que han construido con tanto esfuerzo, tanta pasión y con tanta esperanza hacia el futuro.

Para mí, el proyecto de Parque Cuscatlán y la restauración de su centro histórico – es mucho más que solo un parque o un centro histórico. Es un símbolo. Un símbolo que El Salvador está cambiando. Un símbolo de esperanza. Un faro, que muestra lo que es posible cuando realmente trabajamos juntos.  

Confío en ustedes. Confío en sus capacidades de crear su propio futuro.  

Cada día tomamos decisiones y podemos decidir ser personas que edifican, que crean un futuro mejor. Ahora es el momento de unir esfuerzos. A veces hay momentos únicos en la historia y hay que tomar ventaja de ellos para hacer un cambio importante. Creo que ahora es el momento para El Salvador, pero requiere el compromiso y acción de todos.

Quiero agradecer al honorable señor alcalde Ernesto Muyshondt por este reconocimiento y también a todos los invitados especiales. Cada uno está liderando el cambio, demostrando qué es posible cuando trabajamos juntos.

Los dejo con una cita de Ernest Hemingway, en su libro “Por quién doblan las campanas”, que me resulta muy inspiradora y que espero que también los inspire a ustedes:

“Hoy es solo un día, de todos los días, que alguna vez serán. Pero, lo que sucederá en todos los otros días que vengan, puede depender de lo que hagas hoy.”

El futuro de El Salvador está en sus manos. Hagan que todos los días cuenten.

Muchísimas Gracias.