Palabras de Embajadora Jean Elizabeth Manes Ceremonia de AmCham

Gracias, Claudia, por su presentación. Agradezco también a Carmen Aída y a la Cámara Americana de Comercio de El Salvador, por haberme invitado a hablar con ustedes este día.

Para la Embajada, la AmCham es un socio muy importante, porque ustedes representan la voz de las compañías estadounidenses radicadas en El Salvador y también porque son líderes en asuntos globales.

Me complace ver a una Amcham tan activa en el país. Para mí, y para mi equipo en la Embajada, es importante mantener nuestra estrecha cooperación con ustedes, para promover los intereses de las empresas estadounidenses y un clima de inversión estable en El Salvador. Con algunos en esta sala ya nos hemos conocido y espero llegar a conocerlos a todos.

Al presentarme hoy ante ustedes, no lo hago solamente como diplomática, sino como la CEO de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, liderando una misión que emplea a 600 funcionarios, –200 americanos y 400 salvadoreños–, quienes tenemos la responsabilidad de representar a los Estados Unidos y hacer las mejores inversiones en nombre del pueblo de los Estados Unidos.

Como lo he dicho desde el mismo momento en que llegué al país, quiero reiterar que Estados Unidos está convencido de que un El Salvador estable y próspero, así como una región del triángulo norte estable y próspera,  es en el mejor interés de los Estados Unidos.

Probablemente se pregunten: ¿Por qué? ¿Por qué ahora?

Antes de responderles, déjenme darles una visión en perspectiva sobre la importancia del momento en que nos encontramos.

En mis 24 años de carrera como diplomática, nunca he visto el nivel de interés y enfoque hacia Centroamérica, en particular en El Salvador, Guatemala y Honduras, como lo vemos hoy.

Estamos en un momento en el que vemos reuniones de los presidentes de los países de la región con la Casa Blanca prácticamente cada cuatro meses; cuando hay llamados telefónicos entre los tres embajadores estadounidenses en los países de la región con la oficina del vicepresidente Biden cada dos semanas para evaluar el progreso; cuando hay una legislación especial establecida por el Congreso para esta región.

Eso es trabajo, dedicación, enfoque de ambas partes, de los Estados Unidos y de los gobiernos de la región.

Entonces, volvemos a la pregunta, ¿por qué? ¿Por qué ahora?

En este sentido debemos ser claros.

La llegada hasta la frontera norte de Estados Unidos de miles de menores no acompañados provenientes de los países de esta región fue, y aún es, la fuerza que mueve éste nivel de interés.

Existe una profunda convicción en todas las ramas del gobierno de Estados Unidos de que debemos de trabajar juntos para resolver las causas fundamentales de la migración irregular que son, primero y sobre todo, la inseguridad; pero además, y no de menor importancia, la falta de oportunidades económicas, en particular para los jóvenes, y la percepción de que las instituciones son demasiado débiles para luchar con éxito contra la corrupción y garantizar la justicia.

Estos son los motivos fundamentales. Nuestras políticas para hacer frente a estas situaciones se alinean con estos desafíos.

Y es por esto que ustedes ven las inversiones adicionales de parte de los Estados Unidos, como Fomilenio I y II, y el apoyo para la Alianza para la Prosperidad y el Plan El Salvador Seguro.

Mi trabajo al frente de la Embajada es liderar el proceso para determinar cuáles son los factores que pueden operar como verdaderos agentes de cambio, “game changers”, que conduzcan a la meta que todos queremos alcanzar, la de lograr un El Salvador estable y próspero.

En ese sentido, Estados Unidos tiene tres metas prioritarias en El Salvador:

Uno: Apoyar los esfuerzos de El Salvador para mejorar la seguridad.

Dos: Ampliar las oportunidades económicas y fortalecer el clima de inversión.

Tres: Reducir la corrupción y promover una institucionalidad fuerte.

Pero esto no es algo que vayamos a hacer solos. Nadie lo va a hacer solo. Tenemos que trabajar en conjunto, como socios.

Esta es la razón por la que he tenido varias conversaciones con muchos de ustedes y les he preguntado cuáles son sus ideas de cómo, por ejemplo, podemos mejorar el clima de inversión.

Sé que AmCham y otras gremiales empresariales aquí en el país comparten estas metas y también trabajan por defender estas causas. Pero todos los sectores de la sociedad son necesarios en estos esfuerzos. No hay una persona, asociación o entidad de gobierno que por sí sola pueda alcanzar el éxito en alguna de estas áreas.

Sin embargo, quiero recalcar que Estados Unidos está aquí para que trabajemos juntos en crear las oportunidades económicas del futuro, no para restaurar el pasado.

Estamos en un mundo que evoluciona rápidamente y es crucial que El Salvador vea hacia el futuro para examinar cómo puede competir en esta economía de permanente cambio. Examinar cuáles son las nuevas industrias que pueden impactar el futuro de la trayectoria económica de El Salvador.

Cuáles son las ventajas competitivas de El Salvador y, más aún, cuales son las capacidades que necesita tener la fuerza de trabajo de este país, para competir en un mundo cada vez más globalizado y para mejorar la prosperidad y las oportunidades económicas para los salvadoreños.

Solo a modo de ejemplo, una de las áreas en la que estamos trabajando es en reducir la “tramitología”, una palabra que ni siquiera sabía que existía hasta que vine a El Salvador. Esto es, reducir el papeleo y el tiempo que toma procesar las órdenes de exportación. Esto ayudaría a facilitar el hacer negocios con El Salvador.

Esto es algo que nos preocupa en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y El Salvador y que  ayudará en las operaciones de exportación de El Salvador hacia cualquier destino.

Nos preocupa porque Estados Unidos es el principal socio comercial de El Salvador y si vamos a trabajar en mejorar el clima de inversión y las oportunidades de empleo, debemos mejorar la salida de los productos.

El 80 por ciento de las exportaciones de El Salvador tienen como destino los Estados Unidos, pero este es un dato que posiblemente ni siquiera precise decírselos; todos en esta sala lo saben.

En este sentido, la integración de aduanas sería un gran paso en la promoción de la prosperidad en El Salvador.

Estamos complacidos del progreso de la unión aduanera entre Guatemala y Honduras.  Esperamos que El Salvador tome medidas similares para poder disminuir el costo y aumentar la eficiencia del comercio regional. Para mí, este es un agente de cambio fundamental, un verdadero “game changer”.

Al trabajar para integrar las unidades de aduanas en toda la región, sería posible hacer una sola declaración y permitir que los sistemas de aduanas “hablen entre sí”, de manera que no se requieran más trámites y comprobaciones independientes. Esto facilitaría el flujo de productos y reduciría los tiempos de envío.

En segundo lugar, siguiendo la misma lógica, necesitamos trabajar juntos para disminuir la cantidad de tiempo que toma enviar productos a Estados Unidos.

Como ya he mencionado, somos el destino comercial principal de El Salvador. Sin embargo, El Salvador no siempre se beneficia de su proximidad geográfica. A modo de ejemplo, enviar un producto de Shanghái a Nueva York, vía Los Ángeles, cruzando todo el territorio de los Estados Unidos en tren, toma 17 días.

Sin embargo, a pesar de que El Salvador está mucho más cerca, se necesitan nueve días para enviar el mismo producto desde El Salvador a Nueva York a través de Puerto Cortés, si no se da algún retraso inesperado, algo que he escuchado de muchos de ustedes de que estos retrasos llegan a ser de días y a veces hasta semanas.

Hoy en día es imposible competir contra China y otros países asiáticos si no aprovechamos las ventajas que disponemos. Es fundamental que trabajemos juntos para maximizar los beneficios de la proximidad geográfica y de una mano de obra que hace la diferencia.

Cada minuto, cada hora, cada día que reducimos en el plazo de tiempo que los productos tardan en llegar es una ganancia en competitividad.

Tercero, también es importante que los salvadoreños trabajen para crear oportunidades para ampliar el “pastel económico”. Esto significa, aumentar las oportunidades económicas y garantizar el acceso a buenos puestos de trabajo, para que los trabajadores sean capaces de contribuir aún más al bienestar económico de este país.

Si esto se logra, permitirá que ciudadanos que forman parte del sector informal pasen al mercado formal, ayudando al país a enfrentar sus desafíos al ampliar la base de contribuyentes formales y reduciendo la carga asumida por cada contribuyente que en la actualidad cumple con el pago de todos sus impuestos.

En cuarto lugar, El Salvador debe trabajar para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas. Esto significa garantizar que haya transparencia en la forma en que el gobierno usa el dinero. Los ciudadanos merecen saber que su dinero está siendo bien invertido.

Esta es un área en la que trabajan varias agencias en nuestra Embajada en conjunto con el gobierno de El Salvador. Y seguiremos haciéndolo. Por ejemplo, USAID, junto con el gobierno de Brasil, ha apoyado el gobierno de El Salvador con la creación de un portal de transparencia fiscal. Este sitio web recibe más de 10 mil visitas al mes y provee una plataforma en la que investigadores, el sector privado, periodistas y ciudadanos pueden ir a buscar información sobre el presupuesto del gobierno.

Por último, estoy convencida de que El Salvador debería enfocarse en las industrias del futuro y estar dispuesto a innovar. Todos sabemos cuáles son las fortalezas de El Salvador y quizás la más conocida a nivel mundial sea la capacidad de trabajo de su gente. Pero en estos tiempos no solo hay que trabajar fuerte, hay que trabajar con sabiduría e inteligencia.

Es importante reflexionar cuáles son otras áreas en las que El Salvador podría tener una ventaja competitiva y cómo El Salvador puede preparar a su fuerza laboral para tener éxito.

En este sentido, la Política Nacional de Fomento, Diversificación y Transformación Productiva de El Salvador, ha identificado áreas con mayor potencial de crecimiento, entre estas la agroindustria, plásticos, la industria informática, la aeronáutica y el turismo. Ese es El Salvador del futuro. Pero ese futuro es ahora.

Aeroman ha sido un ejemplo ilustrativo de cómo atraer y mantener puestos de trabajo calificados en el área de mantenimiento de aeronaves, contratando candidatos con la formación necesaria ofrecida por la Universidad Don Bosco y otras instituciones educativas.

Necesitamos más ejemplos como este para ayudar a proporcionar buenos empleos que den a los salvadoreños, sobre todo a los jóvenes, estabilidad, seguridad y buenos salarios, pero además una perspectiva de una carrera profesional en su trabajo.

Tenemos que invertir en los líderes del futuro y crear un entorno económico en el que los jóvenes salvadoreños talentosos puedan encontrar oportunidades aquí en El Salvador.

Varias agencias de la Embajada, como la Millenium Challenge Corporation, el Departamento del Trabajo y USAID, están enfocadas en el desarrollo de la fuerza laboral en coordinación con los sectores público y privado de El Salvador, esto es, con ustedes.

Mañana presentaremos un importante programa apoyado por USAID orientado en esta dirección – que se llama Puentes para el Empleo.

Pero los necesitamos a todos trabajando en esta misma dirección.

Podría nombrar muchas cosas más que se podrían hacer. Sin embargo, soy una firme creyente en establecer prioridades y hacer todo lo posible para alcanzar objetivos claros. El éxito crea más éxito y da el impulso para llevar el país hacia adelante.

Quiero dejar claro que, aunque he identificado las áreas en las que hay trabajo importante por hacer, este no es una tarea que Estados Unidos vaya a hacer solo. Estamos trabajando con el gobierno, el sector privado y la sociedad civil de El Salvador.

En el tiempo que he estado aquí, me ha sorprendido la cantidad de personas que esperan soluciones de Estados Unidos.

No se confundan, la solución no vendrá de afuera. La solución se originará aquí en El Salvador. Y llegará cuando todos los sectores se pongan de acuerdo en  algunos objetivos comunes fundamentales que ayudarán a construir el país que los salvadoreños quieren y a tomar decisiones para trabajar enfocados en estos objetivos conjuntos, con cada ciudadano haciendo su parte.

La embajada está abierta para los negocios. No hay una bandera política enfrente; tenemos la bandera de los Estados Unidos. Como inversionistas, estamos dispuestos a trabajar con todos, con todos los que quieran ser socios, socios para construir el futuro.

Y como socios que somos, Estados Unidos está dispuesto a promover nuestros intereses comunes:

  1. Apoyar los esfuerzos de El Salvador para mejorar la seguridad.
  2. Ampliar las oportunidades económicas y fortalecer el clima de inversión.
  3. Reducir la corrupción y promover instituciones fuertes.

Sé que muchas de las grandes compañías que se encuentran hoy aquí tienen su propia red de contactos que les permite resolver los problemas del día, recibir sus contenedores a tiempo, lograr que los permisos sean procesados, incluso para hacer frente a los desafíos de la seguridad, pero necesitamos reglas del juego que sean claras y transparentes para todos, para todas las empresas, tanto grandes como pequeñas.

Este es el llamado a la acción del que, como americanos o representantes de empresas americanas, sé que nos sentimos orgullosos y responsables de responder, para liderar el camino:

  • Liderar el camino en responsabilidad social corporativa, mostrando que es una parte central del modelo de negocios.
  • Liderar el camino enfocados en los resultados, no en políticas.
  • Liderar el camino en el combate a la corrupción, rechazando la idea de que se siga haciendo así, porque así se hizo siempre, y juntando esfuerzos para exponer a quienes se benefician de la corrupción.

Yo también soy una inversionista en este país. Estoy invirtiendo en nombre del gobierno y el pueblo de los Estados Unidos.

Vamos a liderar el camino aprovechando este momento histórico.

Vamos a identificar a los agentes de cambio, los “game changers” haciendo las mejores inversiones y avanzando para lograr la meta última que nos hemos propuesto, la de un El Salvador estable y próspero.

La gente de este país se lo merece, ustedes se lo merecen.  Es nuestro deber, como líderes ayudar a crear un futuro mejor.

Muchas gracias.